La obsesión por los fritos la llevó a empeñar la tarjeta de cobro de su esposo


Vaya que sorpresa se llevó Leonardo Mejía Gomez, cuando fue a retirar su quincena el día 1 de agosto y encontró su sueldo incompleto. Motivo por el cual se acercó a las oficinas de pago de la empresa donde se encuentra trabajando actualmente y les comunicó que su pago no se había efectuado completo.

El contador de la empresa, encargado de la nomina de los empleados realizó la respectiva revisión y confirmó que el pago se había realizado perfectamente al número de la cuenta del señor Leonardo Mejía y que no se le había descontado nada, más sin embargo se vieron en la obligación de comunicarse con el banco, donde aseguraron que el día 31 de Julio se había realizado el retiro de $115.000.

En ese momento lo único que se le vino a la mente a Leonardo es que habían clonado su tarjeta de cobro, pero lo raro es que no hicieron el retiro de todo el dinero, sino de solo $115.000. Al llegar a su casa, le comentó lo sucedido a su esposa y esta le evadía el tema, fue ahí cuando se dio cuenta que su esposa tenía algo que ver.

La esposa de Leonardo era quien guardaba la tarjeta y era tanta la confianza entre ambos que ella se sabia el numero de la cuenta, la clave y se la entregaba a el cuando llegaba el día de pago.

Al ver que su esposa no le daba ningún tipo de explicación, el hombre llegó a pensar que le estaba siendo infiel y que la plata se la daba a su amante. Fue ahí donde Adriana, la esposa de Leonardo se vio obligada a confesarle toda la verdad.

Adriana le empeñó la tarjeta de cobro a la señora de la venta de fritos, además de eso le confió el numero de la cuenta y la clave, para que la señora cobrara el saldo de todo lo que había consumido en fritos durante el mes, Adriana se comía 6 fritos diarios, por eso la cuenta pasaba de los cien miel pesos.
La razón por la que la señora le exigió la tarjeta a Adriana es por la fama de ‘mala paga' que esta tiene en el barrio.